Vigilancia privada (Diario)

TRATANDO EL TRATADO EN PROSA PROSAICA*

Tomar algo que ya está usado y reusado (¿rehusado?) y volverlo propio. Necesidad imperativa de un tratado de gramática para señalar que la originalidad no existe. El lugar común es la materia prima.

La ortopedia es el arte de hacer encajar algo. La política es el arte de las decisiones. La retórica es el arte de la selección en miras de la seducción. El arte es el entrenamiento para aprender a quedarse donde aparentemente no hay nada. El arte de no decir NADA con muchas palabras se llama literatura, o mejor, la literatura es el arte del REENCAUCHE por excelencia. El artista es el perro que se muerde la cola y perpetúa ese movimiento de rotación. El arte sólo habla de sí mismo, así como el artista (solo) sólo se refiere a su arte. La traducción al inglés del arte por el arte es la de art poor the art. Qué pobreza. Pura retórica, poor retoric.

La retórica consiste en hacer pequeños guiños en aras de abrir un código heredado, pequeños guiños como yuxtaponer a través de puntos, máximas o ideas fragmentarias y poner algunas palabras con letra más grande, cursiva, negrita, mayúscula, o entrecomillarlas. Qué escaces. Con razón dicen que el artista es una persona pobre.

*Un texto sobre Logoi, de Fernando Vallejo.

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Una vuelta por mi cárcel

La sola mención de las palabras “padre” e “hijo”, hace que le den a uno ganas de empuñar los oídos, de no oír. Ni adulto, ni niño, ni buen salvaje, todas las categorías estorban, aunque tengan nombres bonitos.

El mundo está lleno de definiciones esquizoides y análisis paranoides. Es aburrido ese intento del hombre de estar señalando siempre. Desde antes de decir “yo”, el humanito señala, elige, se ubica en un punto de vista. Sin concebirse aún como signo, se concibe ya como usuario de un trono.

Pobre niño, cuando señala, no sabe lo que hace; no sabe que allí no radica su poder, sino su torpeza. No por no poder nombrar, sino por empezar a hacerlo, a hacer parte de ese gran círculo que es el logos, de esa gran cárcel que lo expulsa de su dulce barbarie.

Patético aquel que añora al buen salvaje, patético aquel que se cree uno. Patético aquel que no sabe que “toda canción de libertad viene de la cárcel”. Patéticos todos los textos excepto aquellos que terminan con una frase concluyente, que como tal, retira todo lo dicho.

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UNO: THE BEST WAY TO DO (TALK ABOUT) ART

“la locura era la función de la geografía (…)

el relato del fascismo venía a ser

un equivalente de la locura”

Contrapunto

Don DeLillo

Qué bueno cuando un texto no genera otro texto; cuando las palabras son tan ambiguas que parecen imágenes, y sin embargo no dejan de ser afirmaciones. Una descripción es un señalamiento con el dedo, como el primero que hace un bebé que aún no dice YO (y tampoco dice “uno”, para reemplazar su pronombre). Se trata de una sugerencia que se vuelve imperativo, sólo a través del arte de señalar.

¿Cómo hacer una escritura que no acabe con el misterio?

Una escritura así, no necesita ser de Poe, o de un Poe wanna be, como los hay muchos. Un escrito misterioso es el que mantiene el enigma. Hay frases, fragmentos que a UNO le llaman la atención y no puede decir más nada al respecto. ¡Habrase visto! que un texto no genere otro texto  sino un silencio que no es respeto sino diálogo.

Una forma de hablar en la que la articulación entre una y otra cosa es una sugerencia sutil, que le da a UNO la sensación de que hay un subtexto, o un texto paralelo al que UNO efectivamente está leyendo;  que le da a UNO esa sensación de que algo se le está escapando.

Un texto donde están todos los niveles y se confunden. Un texto escrito pensando en los bucles gráciles: movimiento que UNO prefiere experimentar, en vez de tratar de determinar con flechas y diagramas para acceder a sus costuras. Un texto que lo deja a UNO a medio camino entre querer comprenderlo o quedarse flotando en la añoranza de ese paraíso perdido que fue la locura.

La poesía es eso que explica con sutileza; sin adoctrinamiento, aunque señale con fuerza. Más que explicar delimitando, explica abriendo. La poesía lights your FIRE.

The best way to talk about art is poetry. La mejor manera de hablarle a ese gran solitario que es el arte; y UNO preferiría no hacerlo, ya que cuando a UNO le gusta mucho algo se puede poner grandilocuente.

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La visión como hipótesis

la sabiduría de los si-egos*

Cinco sentidos tiene el hombre para desencontrarse. Tal vez tenga oídos, pero no son para escuchar, tal vez tenga una voz que la pretende grandiosa, pero le falla; tal vez tenga unos ojos, pero se ufana de su visión. El que cree que ve yerra en su poderío.

A veces uno está cansado de ver y no sabe cómo remediarlo. Todo cansancio tiene su antídoto: uno puedo estirarlos si le duelen los músculos, uno puede pedirle a alguien que le saque las yucas si le duelen los huesos, uno puede ver televisión si está cansado de pensar. Pero si está cansado de ver, no alcanzan dos rodajas de pepino para remediarlo.

Los ciegos plantean la rebelión como idiotez. Pero a veces la rebelión no es otra cosa que un golpe de estado. El tuerto se cree rey, y el ciego ve la visión como inferioridad, servidumbre, locura, estupidez, anormalidad y ausencia de juicio.

TIP: Tal vez sea mejor no ser ciego, ni rey, ni ufanarse de la propia visión.

*A partir del texto El País de los ciegos. Orson Welles.

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Ojalá.

Vieja trova alemana o arte para dummies*

Una cosa es vivir, otra, sobrevivir

En una clase, una de esas bizarras que se inventa un profesor que se llama Lucas Opina, nos pusimos a clasificar unos textos en dos grandes categorías: “gente que lee/escribe para vivir”, y “gente que vive para leer/escribir”. Tratando de hacer el ejercicio pensé que el quid de la cuestión se encontraba en una frase sencilla: se trata de la consciencia del medio. Lo que establece el límite entre una y otra categoría es la capacidad de tomar distancia frente al medio (en este caso la escritura), y darse cuenta de que se le puede estirar, de que se puede usar de maneras diferentes. Una persona que escribe para vivir (diferente a escribir para comer), uno se la puede imaginar, como aquella que se liga con su medio por una relación de necesidad. Como una persona que necesita expresarse a toda costa, o que necesita escribir para organizar su pensamiento cotidiano, o para, clichesudamente, desahogarse. En este sentido, la relación con su medio se basa en un único uso del mismo: una escritura catártica. Por otro lado, la persona que vive para escribir, mantiene esa relación de dependencia, pero conserva una distancia crítica frente al mismo, especialmente porque sabe que la escritura tiene otras funciones que superan el escueto rótulo de la “función comunicativa”. Con la escritura se pueden hacer cosas. Se trata pues del pez que reflexiona acerca del agua. La consciencia de que se puede estirar, moldear, e incluso traicionar lo que nos  ha sido dado,   constituye la raíz de la palabra PLÁSTICA, de la misma familia de  plasticidad. Lo moldeable entonces, no es sólo la materia (física, fáctica, concreta, objetual); y la posibilidad de crear se deriva de  LA CONSCIENCIA DEL MEDIO –así, con mayúscula-.  Pero como todo, en este mundo de opuestos que hemos heredado, estas dos categorías (escribir para vivir y vivir para escribir) constituyen las dos caras de la misma moneda.

Un saber de artista: la forma es igual de importante que el contenido

Muchos han intentado establecer que la forma de escritura que predominaba en la filosofía de Nietzsche, era el aforismo. El autor Alexander Nehamas señala que este estilo sí abundaba, pero que no era el único. Hacerse el de la vista gorda respecto a la pluralidad estilística en el trabajo Nietzsche implica olvidarse de una parte fundamental de su filosofía. No se trataba de un aspecto gratuito. Una gran enseñanza del filósofo, que los artistas -casi- lo saben y lo viven desde siempre, plantea que igual de importante que el contenido, es la forma. En otras palabras: un pensamiento revolucionario exige una forma revolucionaria también.

La consciencia del medio / experimentación /desontologización

Nietzsche como ejemplo de un artista (creador de cosas) consciente de su medio, con aguda atención al cómo de su qué, sugiere que esta condición de consciencia implica necesariamente la experimentación. Si uno piensa la escritura como experimento, no para decir algo que previamente se pensó, si no para pensar mientras escribe, se acerca a una manera de concebir al sujeto no como una esencia, sino como un efecto. La importancia epistemológica que esto tiene, la pertinencia de pensar así para un artista, es que le entra la moda desontologizadora, y desontologiza lo que ve y lo que hace. Por ejemplo, como señala Nietzsche: en el fracaso de Sócrates reside su enseñanza.

La hipérbole como crueldad, la compresión como festival

Nietzsche sabía que su trabajo se medía por la capacidad que tenía de provocar, es decir, de producir un efecto. Por eso mismo convirtió  toda su escritura en una gran hipérbole, también porque era consciente de una verdad que nos gusta tanto: la caricatura ayuda a comprender. Él usaba la hipérbole para subrayar que lo que él decía no era La Verdad, sino escasamente su punto de vista; cuestionando de esta manera la tradición de los filósofos como “pícaros patrocinadores de sus prejuicios”. Esta consciencia remite a otras: la de la seducción que ejerce todo lo extremo; y sobre todo, la que sabe que SIN CRUELDAD NO HAY FESTIVAL.

Dogmátismo Vs. Escepticismo

Ojalá todo fuera tan concluyente como este texto. Ojalá todos los días uno descubriera que el agua moja. Ojalá Nehamas no se de cuente de que lo estoy intentando plagiar. Como dice Lucas Opina, “La filosofía es trabajo”, y uno, preferiría no hacerlo. O mejor: ojalá uno pudiera ser dogmático más a menudo. Amén.

*Sobre un fragmento de “La vida como literatura”. Alexander Nehamas.

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Harto Harte

El arte al servicio de mi

es terapia

El arte al servicio de ti

es comunicación

El arte al servicio de todos

es demagogia participativa

El arte solito es puro arte

y por eso no es nada

y si lo es

es una letra muda.

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ARTS OF DISSAPOINTMENT

La ortopedia, de allí venimos

Esa, esa la ciencia del futuro.

La ortopedia es el arte de enderezar algo

La psicología es el arte de entender

que los seres humanos no son árboles ni huesos

La política es el arte de las decisiones

La poesía es el arte de no saber narrar

Sightseeing is the art of disappointment

El arte es el entrenamiento para aprender a quedarse

donde aparentemente no hay nada.

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Perfíl del artista descreído

Un artista va dejando sus obras

como el perro sus excretas en el parque.

Iconoclasta, escepticista y feroz;

Como manda su religión

Aunque no cree en el amor

cree en el internet

A veces piensa que la hipérbole le permite pensar

más que la justicia

Sentencia a sus amigos, siempre con el mismo augurio:

Poeta que se cree genio y universal,

No alcanza sino el poder del chiste local.

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